Casimiro
Casimiro era el encargado del toque de queda infantil, noble y añeja tradición. Un amago de cruce entre cacahuete patizambo y velludo Barbapapa, Casimiro resultaba un personaje contradictorio, que vivía en una mansión tenebrosa digna de los relatos de Edgar Allan Poe, pero calzaba bambas All Star y cantaba a ritmo de rock.
No en vano, su archifamosa canción, que incitaba a los niños a lavarse los dientes como hadas y duendes, fue versionada por ‘la vos melodiosa’ de Julián Hernández de los mismísimos Siniestro Total, en su álbum ‘De hoy no pasa‘, de 1987, en uno de sus himnos más surrealistas.
Y eso que la calabaza ésta con patas ni tan siquiera era un personaje español, sino argentino. Aunque no vestía de albiceleste ni era su cometido comerle la oreja a nuestras ingenuas compatriotas con sus pasteleos baratos, detalles sutiles en su dicción como “estresha nocturna” o “me pongo el piyama”, dejaba entrever claramente su condición transoceánica de genuino hijo de Menem. O de Videla, porque a Casimiro le creó el histórico dibujante platense Jorge de los Ríos en 1981, enmarcado en un proyecto de serial infantil que no llegó a prosperar debido a la delicada situación del país, sumido en plena guerra naval contra los ingleses, por un quítame allá estas Malvinas. A pesar de ello, el exitazo total del fantasmal Casimiro (que propició pesadillas horribles a generaciones enteras de niños impresionados) traspasó fronteras, siendo programado durante años, puntualmente cada noche a las ocho, en nuestro propio país del canal Uno y Trino. De hecho, el doblaje estandarizado del bicho, que rehuye esos ‘chés’, ‘lindo’ o ‘rebuenos’ tan tópicos que se gastan por la nación Maradona -que recuerda aquella época en que la sudaquez de los doblajes de Disney apenas se discernía sino por expresiones muy puntuales –> “¿qué no quieren ver a su mamasita, Wendy?”- es una muestra a las claras de las pretensiones internacionales de Casimiro. Para la posteridad, dos LP’s de canciones junto a su troupe (a saber: una araña patilarga asquerosa, una lámpara con cabeza de pájaro y un sapo-dragón narigudo), conseguibles a precio de oro a través de las plataformas virtuales de coleccionismo enfermizo.
Fuente: http://ochentalia.wordpress.com/category/dibujos-animados/
